Mi puerta se atranca, puedo abrirla sin romperla

Si la puerta se atranca, habrá que proceder con una especial precaución cada vez que se vaya a abrir para entrar o a cerrar al salir, porque podríamos acabar dañando o rompiendo tanto la cerradura como la propia puerta. Lo primero de todo será detectar que la puerta se atranca, ante lo cual habrá que proceder con más cautela.

Sería conveniente poner en marcha una serie de tareas de mantenimiento diario llamadas a mimar la cerradura. Los atascos, obstrucciones y atascos en los sistemas de apertura y cierre suelen ser problemas, por desgracias para los usuarios, muy comunes y habituales. Y es que todo cierre está expuesto a quedarse tarde o temprano atrancado.

Eso sí, las cerraduras a las que más uso se les dé están más expuestas a padecer contratiempos técnicos a medio o largo plazo. Por ejemplo, será más lógico que se queden atrancadas las puertas de entrada al domicilio familiar que las puertas de una segunda residencia en la playa o en el campo. No obstante hay muchas otras variables que influyen en este aspecto, como las temperaturas, el impacto del sol o los productos que hayamos usado para intentar dar fluidez a la cerradura.

Si la puerta se atranca a causa de problemas con la cerradura, el primer paso será engrasar con esmero las llaves y la propia cerradura; esto resulta esencial afrontarlo justo en el momento en el que percibamos la primera alerta de atascamiento y de pérdida de suavidad en el uso cotidiano. Llegar a engrasar a su debido tiempo y sin caer en la dejadez y en la desidia puede ser de gran ayuda.

Las tareas de engrasada son del todo sencillas, pues lo único que hace falta es untar un pincel en aceite preparado para la ocasión y pasar a aplicarlo por todas las zonas de contacto, de manera que la llave vaya engrasando todos los rincones del orificio cuando entre. No obstante, este trabajo habrá que hacerlo teniendo muy clara la necesidad del mismo. Y es que hay veces en las que aplicar ciertos aceites y productos puede ser contraproducente; muchos atascos proceden de las incrustaciones y acumulaciones de sustancias que hemos aplicado en la ranura de la puerta, algo que a la postre acaba siendo perjudicial.

En esta misma línea, en la que la puerta se pueda seguir abriendo sin problemas y sin el riesgo de acabar rompiéndola, podemos recomendar el uso de otros productos que contribuirán sin duda a aportar fluidez y comodidad. Por ejemplo, la parafina, dotada de propiedades lubricantes, servirá para que la cerradura vuelva a abrir y a cerrar sin incómodas anomalías; los atascos quedarán en el olvido si ponemos la parte de la llave que hace contacto con la cerradura en agua caliente, en primer lugar, y en parafina, acto seguido. Así, al volver a meter las llaves se combatirá la obstrucción.

Otra táctica igualmente válida pero que a veces no tenemos en cuenta es la que nos aportan las minas de los lápices. Y es que, este sistema puede llegar a ser del todo útil en caso de que el atasco sea muy leve y no llegue a la categoría de gran problema. El procedimiento consistirá en pintar pon la propia mina del lápiz los dientes de la llave, para pasar después a meterla por el orificio de la cerradura. Aunque no pudiéramos en un principio ni llegar a imaginarlo, la realidad es que la mina conseguirá funcionar como una especie de lubricante y ayudará en la medida de sus posibilidades a acabar con esos atascos de menor envergadura.

En las puertas de metal que no sean nuevas, y que nada tengan que ver con las acorazadas y las blindadas, se puede ir más allá en caso de que hayan quedado atrancadas. Y es que, por ejemplo, el calor puede ser un causante directo de esta situación adversa; la acción directa del sol acaba por dilatar el material de la puerta, de modo que sus bordes se ensanchan algunos diezmilímetros y provocan un choque muy molesto.

En esta situación que hemos puesto sobre la mesa se puede proceder a limar la parte fija de la puerta; se pueden ir llevando a cabo diversas pruebas, de manera que consigamos que nada roce y que las obstrucciones desaparezcan. Habrá que completar esta faena con especial cuidado, velando por no estropear la puerta. Además, lo más probable es que la pintura de la puerta acabe desgastándose, por lo que tendremos que tener preparada una mano de pintura al terminar.

De todos modos, si la puerta se atasca y tememos que podemos llegar a romperla, tal vez lo más conveniente sea ponerse en contacto con cerrajeros expertos en la materia, pues sólo ellos podrán emitir un diagnóstico fiable y certero sobre el panorama que se ha originado en la puerta.