Abrir una cerradura antigua sin llave

Puede darse el caso de que hayamos perdido las llaves para entrar a casa o al lugar de trabajo, o que nos las hayan robado, o que se hayan extraviado, o que se hayan quedado dentro de la propiedad con nosotros ya fuera. En estas situaciones no debemos agobiarnos ni dejarnos llevar por las malas vibraciones, ya que existen remedios, trucos y alternativas para poder abrir la puerta sin necesidad de las llaves. Esto es aún más fácil de completar cuando la cerradura es antigua.

Y es que en las cerraduras viejas puede bastar con cualquier pequeño para hacer girar el mecanismo de apertura y cierre. No obstante, existen muchos métodos eficaces para intervenir. El hecho de que la cerradura sea vetusta lleva implícita una mayor vulnerabilidad; también esto implica que el sistema de cierre carezca de resortes para hacer frente a los ataques mediante el bumping, las ganzúas, las extracciones, las palancas o los taladros.

Las cerraduras antiguas poco tienen que ver en su comportamiento con las de la actualidad. Por tanto, para abrirlas sin la necesidad de tener que recurrir a una llave, se puede echar mano por ejemplo de dos clips, de modo que uno ejerza como llave de presión y el otro, bien estirado y alargado, funcione como si fuera una ganzúa. Basta un poco de pericia para lograr nuestro propósito en apenas unos minutos.

Existen muchas maneras de forzar una cerradura antigua, con métodos caseros y rudimentarios, pero al mismo tiempo efectivos, como pueden ser pasadores para el pelo, horquillas, imperdibles, radiografías o trozos de plástico de una botella. Hay que tener claro que la vulnerabilidad de una cerradura con desgaste y sin la seguridad de los mecanismos de hoy en día es muy alta.

Y es que si la cerradura únicamente se encomienda al cierre desde el interior que pueda llevar a cabo el resbalón, las oportunidades para abrir serán muchas. Una radiografía servirá para intentar abrir, ya que la meteremos en la puerta y realizaremos movimientos hacia arriba y abajo a la altura de la cerradura, de manera que hagamos saltar el resbalón y la puerta se abra; igual proceso podríamos seguir con un trozo de plástico recortado de la cara más plana de una botella de refresco o de detergente.

No obstante, suponiendo que la cerradura es nuestra y que somos conscientes de la vejez que ya empieza a tener, podemos aprovechar la coyuntura para terminar de cargarnos la cerradura y para coger impulso para pasar a la modernidad. No es nada difícil romper una cerradura antigua, y menos si es la nuestra; eso sí, sería conveniente tener avisados a los cerrajeros que van a encargarse del cambio de cerradura con antelación, no vaya a ser que nos quedemos sin protección durante algún tiempo y se lo pongamos fácil a los ladrones.

Por lo tanto, si tenemos más que claro que nos urge abrir la puerta y que la cerradura antigua que tenemos instalada debería ya haber sido cambiada, no habrá problema en romper el sistema de cierre tan arcaico que tenemos. Bastará con abrirla a la fuerza, para lo que será recomendable echar mano de un destornillador de cabeza plana entre las aberturas; después habrá que presionar lo más fuerte posible para que la cerradura se acabe abriendo.

Otra opción de abrir la cerradura sin temor a las posibles consecuencias es lanzarse directamente a hacer palanca con el destornillador por debajo de la propia cerradura, de modo que acabaría saltando a la fuerza. Ayudarnos de los golpes de un martillo serviría para aligerar el proceso. En cualquiera de estos casos sí que habrá que operar con mucha delicadeza, pues podemos acabar estropeando la puerta, con el gasto que ello conlleva y con los quebraderos de cabeza que supondría.

Tampoco debemos olvidarnos de que muchas de estas cerraduras antiguas están unidas con bisagras, las cuales se pueden desmontar o quitar por medio de un simple destornillador. No hará falta más que aflojar los tornillos que se encargan de sujetar las bisagras y, por consiguiente, la vieja cerradura; esto se deberá llevar a cabo con especial cuidado y paciencia, ya que ejercer una presión desmesurada podría acabar dañando los tornillos y complicando la futura instalación.

Podemos concluir diciendo que abrir una cerradura vieja sin llave es una tarea nada complicada. La situación sería mucho peor si se tratara de una cerradura moderna, sofisticada y sujeta a dispositivos más preparados para prevenir los ataques de los cacos y de las personas ajenas. Otra opción siempre acertada es encomendar esta faena a los profesionales cerrajeros, expertos cualificados que siempre llevarán a cabo el trabajo y el servicio más adecuado. Eso sí, tendremos que pedirles que abran la antigua cerradura a cambio de un presupuesto; si es el usuario quien afronta la tarea unilateralmente, sí que podría ahorrar más dinero.