Cómo abrir una puerta con un clip

Un simple clip metálico, pequeño utensilio que se usa a diario en las oficinas o en los trabajos de clase de los alumnos en las escuelas, puede servir para llegar a abrir una puerta. Aunque a priori pueda parecer algo descabellado, nada más lejos de la realidad. Cuando nos hayamos quedado fuera de casa por culpa de un portazo imprevisto al salir al rellano o de una pérdida o extravío de llaves, apostar por los clips puede ser una opción rudimentaria pero efectiva.

Lo primero que habrá que hacer para poder manipular de una manera adecuada el clip será reunir los materiales y las herramientas pertinentes y necesarias. Harán falta dos clips, para usar uno como ganzúa y el otro como llave de tensión o palanca. Con unos alicates o unas pinzas se le podrá ir dando forma a los clips sin ninguna clase de problemas (también se podrían utilizar las manos, pero sería más difícil modelar el metal y además podríamos lastimarnos).

Lo siguiente que habrá que hacer será desdoblar el primero de los clips para confeccionar la simulación de la ganzúa; para llevar a cabo esta tarea, habrá que desdoblar el borde largo del clip en dos ocasiones, hasta que una parte recta logre sobresalir. Esta parte recta es la que luego meteremos en la cerradura para que ejerza de ganzúa. También está la opción de completar un doblez mínimo hacia arriba en el borde del clip que hemos estirado, para que así pueda presionar los pasadores del interior de la cerradura, pero esto es prescindible.

Por otro lado, y de manera paralela, habrá que intentar ir dando forma a la llave de tensión con el otro clip, que habrá que desdoblarlo por sus dos lados hasta que pase a convertirse en un alambre recto con una curva en su final. Después habrá que presionar el extrema curvado hacia abajo por medio de una llave. La curva que se haga en el extremo deberá tener un centímetro más o menos de largo y una graduación de noventa. Otra opción en este punto sería desdoblar uno de los bordes del clip hasta que sobresaliera en un ángulo de noventa grados una parte recta (así se construiría una llave de tensión básica, aunque no sería lo más deseado).

Llegados a este punto, deberíamos ponernos manos a la obra. Meteríamos la llave de tensión en la parte inferior del orificio de la cerradura, es decir, en la línea de corte. Aquí aplicaríamos presión de manera rotativa a través de la acción de la llave de tensión, siempre en la dirección en la que se desee llevar a cabo la apertura. Habrá que ir regulando la presión, comprobando cómo va funcionando mejor (si se presiona en exceso, deformaremos el clip y no servirá el resto, por lo que hay que intervenir con mesura y cautela).

A continuación deberá girar la llave en el sentido en el que la cerradura se abra, lo cual es una tarea compleja y dificultosa, ya que es vital cerciorarse de la dirección exacta en la que ha de moverse la llave. En cualquier caso, si en un sentido no funciona, probaremos con el otro, siempre velando por que no se dañe la cerradura ni el clip.

El siguiente paso será meter la ganzúa en la parte superior del orificio de la cerradura, para pasar directamente a rastrillar, es decir, para pasar a quitar inmediatamente la ganzúa al tiempo que se mueve hacia arriba. Esta maniobra tendría que hacerse un par de veces, para así poder localizar los pasadores mejor. Es importante aguantar la presión en la llave de tensión conforme se va haciendo el esfuerzo, porque, de lo contrario, la cerradura no se abrirá. Los movimientos tiene que ser rápidos, pero sin tirones, velando por la suavidad y por los impulsos continuados.

Más tarde, ubicaremos los pasadores en el interior de la cerradura. En este instante mantendremos la presión que estamos ejerciendo en la llave de tensión e intentaremos usar la ganzúa para identificar esos pasadores que comentamos. Al notar la presencia de los pasadores, recibirás la información de en qué lugares tienes que ir haciendo presión para lograr abrir la cerradura.

Luego llegará el turno de presionar los pasadores, de manera que nos aseguremos de aplicar la presión rotativa en la llave de tensión conforme vayamos presionando los pasadores. Se sabrá bien, por un movimiento apreciable aunque no estruendoso (sonará algo así como un ligero ‘clac’), que los pasadores están pasando a su nueva posición de desbloqueo.

Por últimos, moveremos la ganzúa hasta lograr desbloquear todos y cada uno de los pasadores. Al oír el ‘clac’ tendremos que cerciorarnos de girar la llave de tensión, pues sólo así podremos abrir el candado. A estas alturas de proceso, estaremos en disposición de ver cómo un simple clic ha sido capaz de abrir toda una puerta cerrada.